Design House – Patrones de una Reminiscencia

Texto por: Nicklas Quirós van Outrive
Fotografía:  Alum Gálvez

Imagínate que entras a una gran casa ubicada en Sierra Negra 410, en Lomas de Chapultepec – una de las zonas más High-End de la Ciudad de México y Latino América. Reconoces que tal espacio arquitectónico que alguna vez fue habitado, cuidado y diseñado en alguna época de oro, tiene ahora exclusivamente una reminiscencia de lo que se construyó y se vivió ahí. La poética del espacio cómo lo escribiría un pensador francés llamado Bachelard nos haría contemplar cómo es que la experiencia invita a conceptos que se interrelacionan con el espacio. Nuestra noción de hogar proyecta ante nuestra percepción mundos relacionados con ciertas primeras intuiciones; búsquedas de lo que añoramos en lo acogedor y en el comienzo de todo – un origen explicable. Un ejemplo de está sensación se puede sentir en el sencillo olor de la casa de nuestra abuela, aquel lugar ordenado o desordenado, donde las preocupaciones eran mínimas y los campos de la imaginación se ampliaban en cada rincón oculto donde un pequeño closet contenía los tesoros de algún monstruo. Podría uno vivir vidas infinitas en esos gabinetes de las curiosidades que tanto predominan en nuestros hogares. Los espacios invitan a la extensión de lo imaginario y a la asociación de memorias y posibilidades estéticas y narrativas que no dejan de sorprender al inocente.

Ahora, imagínate que este lugar inhóspito que ha sido olvidado por la sociedad tiene un nuevo despertar. Ya no es un espacio en limbo sino un espacio liminar. Donde como por acto de magia se transmuta a un lugar donde podemos reencontrarnos con una nueva vitalidad. Evidentemente este gran rito de pasaje viene a enfatizar el espacio que Design House – parte de Design Week México – ha remodelado en 2023 gracias a la iniciativa de C Cúbica Arquitectos. Liderado por Emilio Cabrero (a quien le debemos la construcción de Inédito), Andrea Cesarman y Marco Coello; quienes se proponen tomar la iniciativa para colaborar con renombrados arquitectos, galeristas, paisajistas, e interioristas de vanguardia tales como: Atelier Zúñiga López, Ashö, Benetti Casa, Breuer, Casa Amarillo, Casa Palacio, Cica Paisaje, Ciento/Once by IHO, Covarrubias Collection, Cuaik Arquitectos, De la Cerda, Design Within Reach, Diderot.art, Espacio Tangible, Estudio Claudina Flores, Talenti en Exterior Concept, Faci Laboreiro, Gerardo García Arquitectura, Goldberg Interiores, Grupo GAPC, House of Kirschner, Jardín Sustentable, LEGASPI + COMPANY, M.A Estudio, Mob, Molteni&C México, Mood Estudio, Río Estudio, Studio 84, Studio Panebianco, Studioroca, Sulkin Askenazi y The Book of Wa. La suma de todos los colaboradores han remodelado en tiempo récord un espacio que pocos pudieran concebir en vida.

Indudablemente se puede percibir que la suma de la materialidad seleccionada, la armonía de lo externo y lo interno a la estructura hogareña, el manejo de la luz y los matices, el convivio entre la fauna y por último el arraigo del individuo perceptual conviven con serenidad en esta nueva edición de Design House. A pesar de estos grandes logros hay dentro del novedoso aposento cientos de obras plasmadas en el curioso espacio.

El mundo del artista dentro del caparazón y los susurros de Le Laboratoire

La entrada a Design House nos hace cuestionar intuitivamente el camino correcto hacia el núcleo del hogar. Sin embargo, si uno sigue la armoniosa dinámica del jardín ideado por Cica Paisaje. Uno puede llegar a encontrar un camino que balancea a lo urbano con la vegetación. Cactáceas, magueyes, estructuras brutalistas y cerámica del Mictlán creada por Los Placeres de La Vida nos hacen experimentar la ambigua cercanía a aquel espacio transitorio, tanto bienvenidos como alienados. Al continuar la trayectoria del jardín vemos columnas con un pigmento terracotta exclamando su vigor como si fuesen Prototaxites – fungi extinto de los periodos geológicos del Silúrico y Devónico. La gran entrada trasera fabricada por Mood Estudio nos lleva al comienzo de una travesía tanto conceptual como abstracta ya que entramos al reino del arte contemporáneo habitando dentro de la impredecible casa de las curiosidades.

Comedor

Al entrar al designado comedor frente a las columnas nos sorprende el trabajo satírico y conceptual de Alejandro Magallanes. Quien comienza dejando huellas abstractas confesando sus juegos tanto con Ellsworth Kelly asociado con Color Field y el minimalismo, como George Maciunas, el integrante de Fluxus – ideadores del concepto y el proceso. La expresión “Punto Final Desvaneciendo” nos tiembla la cabeza con furia poética al salir del cuarto. Es evidente que estamos desplazándonos en el tiempo dentro del espacio de Studioroca quienes nos ayudan dar un paso al futuro. Los detalles de este gabinete nos deja claro que hasta el Pop-Art de Warhol tuvo un rol con sus latas de Campbells tan aclamadas y frustrantemente industriales. El comedor nos deja marcado con tinta industrial que hemos abandonado lo análogo y nos hemos aventurado al suelo del futuro, de lo artificial, de lo abstracto y lo científico.

Salón del Trono

La entrada principal nos recibe con la entrada al templo. Una puerta de mármol nos da la bienvenida con la obra conceptual de Magallanes quien representa una emoción conceptualizada bajo nuestros pies. El menciona “FRÁGIL” con cierta sátira. ¿Seremos nosotros los que nos deberíamos cuidar al sumergirnos en el templo? La liminalidad del espacio nos da la sensación de que estamos entre puntos. Vemos la coherencia del intermedio donde un vestíbulo se metamorfa en un trono, laboratorio, jardín y campo creando la sinergia del cambio. The Book of Wa + HADA by House of Kirschner nos hace transitar del misticismo de lo natural al asombro de la ciencia con el flujo de un trance. Lo hacemos de una manera existencialista dado que la obra de Mario Nuñez nos deja un comentario del porvenir. Su obra sobreestima y coagula como sangre en el cuerpo, rojo vivo. Rojo como un organismo al interior como lo es el Salón del Trono. Jeroglíficos de orden inconsciente. Cacofonía irracional con el título “Variaciones”. Una nueva pista nos muestra una experiencia con la que Nuñez vive, eso es “hipergrafismo”, la convulsión por sobrecargar hojas infinitas con garabatos y palabras. Lo menciona Itala Schmelz quien critica su obra mencionando que sus trazos muestran el miedo al vacío, a que la página no tenga contenido. De tal ansiedad viene aquella condición con la que los Existencialistas se reconocerían continuamente, quiero decir, la frase Sartriana/Heideggeriana Das Nichts Nichte. Nuñez llena sus obras de “Naderías”; lo que quiere decir es que todo su trabajo tiene algo que la écriture automatique de Bretón tenía. Pensamientos e ideas epifenomenales que surgen de un proceso intuitivo. Nuñez, claro esta, es la versión abstracta que busca comprender al Ser y la Nada. Su obra es juguetona y de alguna forma geométrica, su vibración está presente por doquier. En sí su obra tiene una gran expresión pero solo es un detalle transitorio dentro del templo. Es una parte de un todo como dirían los sabios del Gestalt. Es una introducción considerable a la sala. El lenguaje universalista rompe con la fricción de las fronteras y nos acerca a la inercia del Templo con la Sala.

Sala – C Cúbica + Studio 84

La Sala tiene una gravedad universal. Es el sitio donde la cultura se muestra más positivista pero integra la pintura atormentada de Nuñez dentro del espléndido cuarto de la contemplación. La obra que primero llama la atención es cálida y serena como los espacios creados por C Cúbica. Alois Kronschlaeger resulta ser esta sorpresa pacificadora quien nos lleva a romper con otra estructura preestablecida en nuestra cognición; quiero decir, el orden que asumimos con su obra “Color Fields.” Kronschlaeger nos invita a cuestionarnos si el mundo tan estático que vemos realmente puede componerse de aquel logos geométrico que tanto ha sido idealizado por generaciones. Taylor Alexander Fisch, interpretador de su obra, nos dice que el orden geométrico trae “desor-den” y murmura una realidad que es difícil creer en nuestra miedosa existencia “tal vez el orden no existe en absoluto.” La obra de Kronschlaeger juega con la relatividad del perceptor. Juega con la tenacidad de la audiencia ya que sabe que su obra esconde infinitos detalles tan precisos que aún a el, gran intelectual, le cuesta creer. Su obra es el futuro del arte cinético e inclusive Op-Art y Kronschlaeger es el heredero de aquellos grandes como Vasarely, Cruz-Diez, Morellet, Le Parc, Soto y Agam. Quien no lo vea tiene de alguna forma una ceguera brutal.

La estructura “mesa mármol Vallarta” ancla el peso del cuarto con el peso de generaciones, de un Barragán a un Legorreta. La estructura paradójica entre esferas y planicies horizontales nos da la impresión de que las estructuras dentro de la curiosa sala tienen un peso gravitacional; nuestra mirada acentúa las estructuras y los detalles. Las revistas sobre los muebles invitan a la biografía de un pensador. Un mueble con tinte “ladrillo rosado” sostiene revistas Orientales que nos recuerdan a la dinastía China Ming y Qing. En el suelo tres esferas rotando alrededor del gran evento. Una obra de Kronschlaeger llamada “Spinning Cube Policromático” – hecho de madera, tinta acrílica, motor industrial de acero inoxidable, vidrio piramidal y pedestal – que muestra la ventana al mundo cinético. La obra cúbica gira sobre su propio eje formando patrones impredecibles e hipnotizantes que muestran ilusiones ópticas en el centro. Cada cara forma distintas ilusiones ópticas y cada segundo que la obra rota sobre sí misma condensa la luz de sus colores con ritmos y armonías reminiscentes a una experiencia religiosa. Aunque más allá de querer volver al origen como lo hacen las religiones, la obra de Alois Kronschlaeger encarna cierta ciencia ficción, pues nos hace imaginar la estructura en el medio de una galaxia atrayendo otros cuerpos espaciales con su peso gravitatorio. Evidentemente ese gran cuerpo gravitatorio luciría como un teseracto alienígena más que de una formación natural. Un lejano observador vería tal como nosotros que las infinitas caras son un excelente truco cinético.

El orden y el desorden en nuestra experiencia son con lo que seguimos cruzando en esta habitación y con los artistas de Le Laboratoire que continúan sacando temas existenciales bajo la manga. La obra de Roberto Turnbull “Péndulos” busca juegos que no respondan a una “lógica previsible”, una búsqueda entre lo simbólico, lo abstracto, y su transformación personal. Nos seguimos encontrando con la obstinada ilusión del control en un mundo cambiante. Nosotros somos aquel péndulo de Turnbull, cambiante en cada feedback.

Continuamente nos movemos hacia otra obra aparentemente simple. Luis Felipe Ortega introduce su obra de forma minuciosa y silenciosa. Su interés converge con las tradiciones minimalistas y neoconcretas. Su búsqueda por la relación entre las apariencias de su “Sin título (sobre la noción de rapidez / de peso en Calvino)” – hecho de tinta acrílica y gouache sobre papel – es una declaración y homenaje al sin-nombre, al anonimato del Self. Su obra muestra su subjetividad y tal vez una tendencia ya más cercana al Dansaekhwa y a aquella búsqueda por la levedad del ser, característico de Kundera. Ortega ha logrado transmutar aquella compulsividad ansiosa en busca de la iconografía presente en el mundo – por ejemplo, en Núñez – por la subjetividad minimalista que ahora incorpora su obra monolítica.

El salón – parte del gabinete de curiosidades – fracción de la edición Design Week México/Francia ha escondido una pieza de información vital. Un examinador forense investigaría este libro con una meticulosa lógica. He ahí sobre un pequeño mueble, casi imposible de ver, tan obvio para un ojo entrenado, la inquebrantable evidencia del crimen – llamado así por pura diversión – el libro que incrimina a todas las obras circunscritas a los motivos del salón. El libro de Jean Paul Sartre, el existencialista francés llamado “La Edad de la Razón.” La razón simple y sencillamente por existir, a pesar del vacío causante de toda esta reacción creativa. Tal vez los artistas nos están dando la última llave para experimentar el mundo. El poder creativo está presente en nuestra intuición.

Vestíbulo

Al subir las escaleras de caracol – memorias de Fibonacci – del Templo al vestíbulo, nos da la bienvenida “Vesta” la diosa del hogar, hija de Saturno y Ops. Símbolo de la fidelidad y representante del arte de mantener el fuego del hogar y del templo interno. Diosa del elemento, confesiones en el fuego. Obras de artesanos mexicanos y diseños ingeniosos nos reciben con brazos abiertos. El vestíbulo es un espacio de paz donde la familia, la contemplación y la intimidad florecen. La terraza abre sus puertas con luces que se asemejan a ambas formas tanto como de un eclipse como de luciérnagas. Las texturas del vestíbulo son terrenales, tal como la obra de Pilar de Ariño “La Colorada y el Charco” que invoca las teorías geológicas del tiempo profundo. Llamada así por el naturalista escocés James Hutton. De Ariño es parte de una nueva ola de arte emergente que sabe innovar con su inocencia y curiosidad. La materialidad de su obra – en parte abstracta y minimalista – va de la mano con el coleccionismo geológico que ella explora. Cada grano del pigmento que ella creó para sus obras viene de otra parte del mundo. Tanto de montañas como piedras olvidadas en un desierto. Pilar de Ariño es la alquimista que le da al vestíbulo una contemplación cálida y sutil. Lo que no nos damos cuenta es que la teoría de Hutton de la cual de Ariño es seguidora, tiene en esencia un aspecto perceptual y metafísico, dado que el tiempo vivido en nuestra experiencia es casi impensable. Nos lleva a meditar más a fondo al espacio siguiente, el Family Room.

Family Room

El family room se caracteriza por la remodelación de Gerardo García Arquitectos + Ciento Once. La obra que nos acoge al entrar es paradójicamente poco pacífica, la artista Gabriela Gutiérrez Ovalle refleja sus “Marcas Golbes 8”. La obra se presenta con la gran vitalidad de una artista que muestra pulso, ritmo y movimiento. Lo hace intentando atraparnos en lo que parece una lluvia donde el movimiento toma el protagonismo. Los límites de la obra no son encontrados correctamente, nos encapsula. Gutiérrez Ovalle, influenciada por Foucault, quiere que recordemos las teorías del “Panopticon”; nos recuerda la teoría de “vigilar y castigar” que desarrolló el pensador francés, con el motivo de enfocar nuestra atención a conceptos que usa como “imposibilidad, frontera, delimitación y cerco.” La obra en sí no regala los frutos de estar restringidos, sino de libertad. Se acerca más al hipergrafismo de Nuñez. El juego del óleo blanco es lo único que nos desencadena de la furia roja tan determinante de la obra.

“Torque” con su tendencia suscitante acompañan el Family Room, recordándonos junto a la obra conceptual de Magallanes que seguimos dentro del gabinete de curiosidades. Si tan solo visitamos la pequeña biblioteca que han construido Gerardo García Arquitectos + Ciento Once logramos ver de nuevo reminiscencias del legado contemplativo. Libros como “Pensamientos” por Pascal quien mencionaba que debíamos dominar la naturaleza y conquistarla), “Ensayo Sobre el Entendimiento Humano” por Locke y libros de aventuras conquistan nuestras mentes al entrar. Podríamos analizar tantos libros en tantas horas hasta llegar al ideal de Borges donde nos podamos esconder en la enigmática e interminable Biblioteca de Babel.

La casa se extiende interminablemente; los rincones ocultos tales como el Living Room formado por Studio Panebianco y la Ciénega construido por Espacio Tangible, nos deleitan con su calma, el uso de tonalidades beige, grisáceas y terrenales enraizadas al mundo. Sus hermosas luces colgantes y espacios iluminados nos hacen desear entrar a estos espacios sanadores para quitarnos la bata o la máscara y sentarnos en paz. De Ariño hace nuevamente su presencia terrenal con sus obras “Estudios Sobre Un Paisaje: I, II, II, IV, V, VI”.

Claudina Flores + Covarrubias Collection tan solo un cuarto antes del extraordinario proyecto de Río Estudio, nos trae a un espacio meditativo, cerámicas de “En-crudo” y muebles oscuros nos hacen sentir en el interior de un templo. Los aromas del incienso nos calientan el espíritu e indagamos en la Nada, caminando en trance. Reconectamos con las manos y las manualidades que ahí se hacen. Igual Claudina Flores nos hace recordar la noción de la “cueva”, el origen del arte y nuestros antepasados. Muchos mitos comienzan desde la cueva. En México los mexicas se dice que salieron de Aztlán, del “lugar de las garzas” y de la cueva de Chicomóztoc designado como “El lugar de las siete cuevas” donde en visiones vieron al dios Huitzilopochtli quien les hizo peregrinar. La cueva ha sido referencia en muchas culturas desde la alegoría de Platón hasta los nuevos descubrimientos paleoantropológicos de la cueva del “Rising Star” donde se encontraron espacios funerarios de un grupo de homínidos ancestrales llamados por los científicos “Homo Naledi”datando a entre hace 335,000 a 241,000 años – periodo donde Homo Sapiens apenas salía de África. Las cuevas son inframundos y espacios donde las representaciones de nuestra percepción toman forma. Son lugares de tranquilidad, oscuridad y siempre, siempre mitos.

Rio Estudio montó una escena minimalista y fascinante que continuó la inercia de las cuevas y sus mundos. ¿Cómo imaginaríamos la oficina de un arqueólogo?¿Pondríamos pistas de alguna excavación, tal vez instrumentos que nos traigan a las propias ruinas de alguna civilización perdida en la selva Lacandona? Narrativas imaginables desde una oficina. Rio Estudio logró darle un twist al mundo del arqueólogo. Un espacio pequeño pero lleno de cultura material con un toque de brutalismo. Superficies donde podemos inspeccionar algún homínido que recorrió el planeta hace miles de años. Los artefactos mesoamericanos nos llevan con el carácter de la oficina. Nos transmiten cierta nostalgia al mundo que ya no está vivo, sino es reutilizado e inspeccionado, idéntico al proyecto de Design House México. El gabinete de las curiosidades que implica Design House es un logro fuera de lo cotidiano. Nos invita a aventurarnos en sus muchas historias que se envuelven entre sí y se vuelven leyendas y estas en mito, como lo es una escultura representando a Tláloc – acompañante del arqueólogo. Un mito antiguo con cara mexicana dentro de un espacio multisensorial.

Casa Amarilla nos da un descanso de nuestras aventuras, teletransportándonos a un lugar tropical donde los manjares del Agave nos llenan de gracia y alegría. Nos damos un descanso del arduo trabajo. Nos dan aquellas sensaciones que tal vez solo encontraríamos en las costas o en un lugar como Oaxaca.

Bar PB: ASHÖ + BREUER –
Edward Hopper

Por último quiero mencionar la gran intervención en la planta baja de Ashö y Breuer quienes toman el bar de la antigua casa extinta y lo transforman con la inspiración del pintor estadounidense Edward Hopper con su aclamada obra “Nighthawks”. Su intervención no busca crear otro bar sino un espacio sanador de herbolaria reminiscente a las “boticas donde se elaboran fórmulas curativas con métodos artesanales”. Mencionan los creadores que es un espacio transitorio entre los susurros del bar, al lugar colectivo que representan, interno y externo, público y privado. Es un espacio que abre sus puertas hacia el jardín. Entramos en conciencia cuando vemos el camino de tezontle y los estímulos aromáticos que nos hacen soñar de nuevo tras un gran recorrido. Podemos refrescarnos y mirar al cielo al salir de la botica. Podemos aullar a la luna emanciparnos con el mundo orgánico que este gran Design Week México nos hizo reconocer.


Hay muchas menciones que se deben hacer, por ejemplo, a la cocina diseñada por Cuaik CDS + Molteni&C México; quienes jugaron con un espacio sideral, con sus colores lúcidos reminiscente a la terracotta, de nuevo recalcando que el bello proyecto de Design House nos recuerda al interior de un organismo, a sus partes vitales como el corazón, el estómago y los pulmones. “Está viva”, gritaría Dr. Frankenstein si viera tal creación. Otros ejemplos que no se mencionaron son el espacio meditativo diseñado por MOB Estudio + M.A Estudio quienes invitan con colores pasteles a relajarse. La última mención es Sulkin Askenazi + Bennetti Estudio y la construcción del espacio basado en la artista Mónica Moussali incorporando la oposición entre lo digital y lo análogo; lo análogo mostrado en el brutalismo representado en el concreto y lo digital representado en los materiales hechos después de los 80s.

Design House México es un éxito. Las obras representadas por todos los artistas nos hicieron recordar que siempre podemos cuestionar nuestras expectativas. Constantemente buscamos un antídoto a la falta de orden en el mundo y a veces recordar que tal vez el mismo orden tiene un desorden es el mejor remedio. Las obras de arte contemporáneas y sus referencias están por doquier, lo que hace que cualquier art savy entrometa sus narices en la gran curaduría del lugar. Design House 2023 sin duda estuvo tan viva como un organismo. Por fuera un orgánico caparazón lleno de vegetación; por dentro un aposento humano, un gabinete de curiosidades, un espacio seguro que nos recuerda al hogar de nuestros recuerdos más preciados. Reconocemos los patrones y lo vemos desvanecer una y otra vez, sencillamente una reminiscencia.

MOOD Estudio
Faci Leboreiro
LEGASPI + Company | Diderot
Raúl De La Cerda
Atelier Zúñiga López
Grupo GAPC + Lixil
Fernanda Rionda
C Cúbica Arquitectos + AUDI
C Cúbica Arquitectos + RADO
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